REVISTA ELECTRICIDAD – Los desafíos del mantenimiento de líneas vivas en Chile

Los desafíos del mantenimiento de líneas vivas en Chile

Los especialistas consultados por Revista ELECTRICIDAD señalan la necesidad de tener una legislación nacional para estas tareas, además de aumentar la especialización del personal dedicado a la mantención con las instalaciones energizadas y certificar con la normativa internacional los equipos que se usan.

Contar con una legislación propia a nivel nacional, aumentar la capacitación en terreno del personal, certificar los equipos que se usan con normativa internacional y considerar los diseños de las instalaciones desde un principio, son los principales desafíos que tiene el mantenimiento de líneas de transmisión energizadas o “líneas vivas”.

Y es que, según explican los especialistas a Revista ELECTRICIDAD, esta actividad es primordial para la seguridad del sistema eléctrico nacional, pues evita que los conductores (cables) se desgasten por condiciones climáticas o de uso, lo que podría derivar en cortocircuitos y el corte del suministro.

El mantenimiento no es un tema menor en la actualidad, considerando que en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) y el Sistema Interconectado Central (SIC) actualmente se registran 26.362 kilómetros de líneas de transmisión entre Arica y Chiloé, de acuerdo a los datos del Coordinador Eléctrico Nacional, lo que aumentará en los próximos años con las obras que se realizan actualmente, las cuales agregarán 2.130 kilómetros al sistema de transmisión, ya sea troncal, zonal y dedicado, según indican las cifras del Ministerio de Energía.

Esta actividad se realiza en Chile desde 1945, explica Arturo Gajardo, consejero de la especialidad eléctrica del Colegio de Ingenieros: En esos años Endesa comenzó a enviar especialistas a Estados Unidos para que estudiaran los métodos que se estaban aplicando en mantenimiento con línea viva. Hasta 1960 esto se implementó con líneas de hasta 154 kV, para después pasar a líneas de 220 kV y, desde 1985, a instalaciones de 500 kV”.

Relevancia

Francisco Lucero, especialista en Mantenimiento de bbosch, indica que los trabajos de mantenimiento con instalaciones energizadas, conocidos también como trabajo con tensión (TCT), trabajos en tensión (TET) o líneas vivas (LLVV), son aquellos en que se interviene equipos o instalaciones eléctricas “sin sacar de servicio dichas instalaciones, con algunas restricciones puntuales para la seguridad del personal interviniente”.

Gajardo explica que el mantenimiento –que es preventivo y correctivo− se justifica por las condiciones ambientales a las que están expuestas las líneas, “lo que las pueden afectar, provocándole daños, así que requieren de una constante mantención”.

El mantenimiento de instalaciones del sistema de transmisión es clave para la confiabilidad del sistema de energía. De acuerdo a Gabriel Olguín, socio director de Power Business Chile y director de Cigré Chile, las empresas de transmisión están sujetas a alta presión toda vez que “las líneas eléctricas son activos extremadamente necesarios, por lo que es muy difícil disponer de ellos para efectos de hacerles mantención, porque es muy caro para todo el sistema de energía eléctrica desconectar la línea del sistema, así que esto genera presión para que permanezcan transmitiendo energía”.

Técnicas

El mantenimiento de las instalaciones supone la inspección de las líneas, observando el estado en que se encuentran los conductores, “para ver si tiene alguna clase de deformidad que pueda provocar su ruptura”, sostiene Juan José Negroni, director de Posgrados de Inacap.

“El otro sistema es la detección de calidad del conductor que se hace por conducción eléctrica dada su impedancia, asegurando la no existencia de puntos calientes en la líneas, además del uso de drones que permiten ver qué pasa con los conductores con más detalle para visualizar mejor el estado de los equipos utilizando cámaras térmicas”, precisa el académico.

Francisco Lucero señala que la intervención para el mantenimiento tiene varias técnicas: el trabajo a distancia, “con el personal operando al potencial de tierra, accionando los puntos energizados con herramientas adecuadas, llamadas pértigas, y manteniendo en todo momento las distancias de seguridad mínimas admisibles, en aire, entre su cuerpo y los puntos energizados”.

Al respecto, Arturo Gajardo agrega que además se implementa el sistema “en que el operador es desplazado a través de unos trapecios aislantes hasta que accede a los conductores”, lo que se conoce como el trabajo de contacto con el potencial, donde el operador “debe mantener las distancias de seguridad mínimas admisibles a los potenciales de tierra y a los potenciales de otras fases energizadas”, comenta Francisco Lucero.

Según Juan José Negroni también se ejecutan mantenciones con helicóptero, “no solo por la accesibilidad y observación, sino que para poder posicionarse sobre la torre de una forma aislada para no producir ningún tipo de cierre de circuito”.

El trabajo aislado o a contacto es otra técnica de intervención en que –explica Lucero− el trabajador “está aislado de tierra, protege su cuerpo desde las manos y los brazos hasta los hombros con elementos aislantes y cubre los puntos energizados con cobertores y mantas aislantes”.

El lavado de las instalaciones es otra tarea de mantención explica Gabriel Olguín, “para retirar la polución que afecta la capacidad dieléctrica del aislador y así evitar eventuales cortocircuitos; se hacen con líneas energizadas desde helicópteros o camiones grúa que tienen pistolas hidro lavadoras con agua desmineralizada a alta presión para lavar el equipamiento de la línea”.

Otros mantenimientos que se realizan son los “reemplazos de aislación, reparación de puntos calientes, instalación de barras preformadas de reparación, instalación o reemplazo de balizas de señalización, retiro de elementos extraños desde los conductores, apertura o cierre de puentes eléctricos y conexión de líneas provisorias o variantes”, afirma Francisco Lucero.

Desafíos

En opinión de los especialistas los desafíos en esta actividad pasan por aspectos normativos y de especialización técnica de los operadores. Arturo Gajardo menciona la necesidad de contar con un personal “permanentemente capacitado en técnicas, además de que el mantenimiento debe estar pensado desde el diseño de la línea, pues hay que respetar distancias eléctricas y considerar las características especiales que para ese propósito deben tener las cadenas de aisladores”.

Para Francisco Lucero también es relevante tener “una legislación propia a nivel país sobre este tipo de trabajos porque actualmente muchas veces nos basamos en reglamentación de las empresas transmisoras o reglamentos de países vecinos.

“Otro desafío es contar con empresas asesoras que nos permitan certificar el equipamiento de acuerdo a normativa internacional completas, tanto en los ámbitos eléctricos, pero también mecánicos a los que están expuestos los equipos utilizados en este tipo de trabajos”, añade el especialista de bbosch.

FUENTE: REVISTA ELECTRICIDAD

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